12 de diciembre de 2013

Finalista en el Premio Mundial de Poesía Mística Fernando Rielo

Comparto con todos vosotros la alegría de haber resultado finalista en el Premio Mundial de Poesía Mística Fernando Rielo, 2013, con mi poemario "Besar tu claridad".

Información procedente de la página web de la fundación Fernando Rielo, www.rielo.com


Doce obras finalistas procedentes de Argentina, Bolivia, Colombia, Estados Unidos y España optan al XXXIII Premio Mundial Fernando Rielo de Poesía Mística. Los finalistas han resultado seleccionados de un total de 264 poemarios procedentes de 29 países.
Las obras finalistas (por orden alfabético de su autor) del XXXIII Premio Mundial Fernando Rielo de Poesía Mística son:
A la sombra de tus alas de Gabriel Chávez Casazola, (Santa Cruz de la Sierra- Bolivia)
 El encuentro sagrado de Blanca Fernández de la Fuente, (Boadilla del Monte - Madrid, España)
 Hablan de Ti las rosas de José Ganivet Zarcos, (Santa Fe – Granada, España.)
 La iluminación del silencio de Rafael Gómez Pardo, (Bogotá, Colombia)
 A través de las sombras de Marlon F. Guerra Tejera, (Miami – Florida, USA)
 Si por vosotros ha pasado de Fernando Jiménez Hernández-Pinzón (Córdoba, España)
 The terraced mountain de W. F. Lantry, (Washington, DC – Estados Unidos)
Miradas de Jesús Martínez García(Zaragoza, España)
En la tierra como en el cielo de Fernando Raúl Matiussi, (Tafí Viejo – Tucumán, Argentina)
Espinas en los ojos y siete poemas de barro de Hugo Francisco Rivella (Córdoba – Argentina)
Besar tu claridad de Soledad Sánchez Mulas, (Salamanca, España)
Mi alma y yo de Lucrecio Serrano Pedroche, (Albacete, España)
La proclamación de la obra galardonada del XXXIII Premio Mundial Fernando Rielo de Poesía Mística, dotado con 7.000 euros, publicación de la obra y medalla conmemorativa, se celebrará el próximo 12 de diciembre, en Quito (Ecuador) en la Sede de la Universidad Técnica Particular de Loja.
El Comité de Honor de esta XXXIII edición está integrado, entre otras, por las siguientes personalidades: Los académicos: Excmo. Sr. D. Marcelino Oreja Aguirre, Presidente de la Real Academia de Ciencias Morales y Políticas, Excmo. Sr. D. Gregorio Salvador Caja, Excmo. Sr. D. Francisco Brines Baño, Excmo. Sr. D. Luis María Anson Oliart, los tres miembros de la Real Academia Española, Excmo. Sr. D. Luis Alberto de Cuenca y Prado, Miembro de la Real Academia de la Historia y poeta, Excmo. Sr. D. Bernard Sesé, Académico correspondiente de la Real Academia Española, Sr. D. Ramón Pernas López, Miembro de la Academia Pontificia Auriense-Mindoniense de San Rosendo y escritor; por los Rectores: Excmo. Sr. D. César Nombela Cano, Rector Magnífico de la Universidad Internacional Menéndez Pelayo, Excmo. Sr. D. Ángel Galindo García, Rector Magnífico de la Universidad Pontificia de Salamanca, Excmo. Sr. D. José Mª Sanz Martínez, Rector Magnífico de la Universidad Autónoma de Madrid, Excmo. Sr. D. Juan Carlos Domínguez Nafría, Rector de la Universidad CEU San Pablo, Excmo. Sr. D. José Barbosa Corbacho, Rector Canciller de la Universidad Técnica Particular de Loja (Ecuador); y por los poetas: Excmo. Sr. D. Juan Van Halen Acedo, Presidente de la Asociación de Escritores y Artistas Españoles, Ilmo. Sr. D. Joaquín Benito de Lucas, Catedrático de la Universidad Autónoma de Madrid, Ilmo. Sr. D. Andrés Sánchez Robayna., Catedrático de la Universidad de La Laguna, y D. José Javier Aleixandre.
En palabra poética del creador del Premio, Fernando Rielo: “El poeta místico encarna una gran misión: romper la máscara que oculta el llanto de una humanidad que busca su destino. El poeta es así profeta que, haciéndose gemido, clama, amantísimo, la compasión de un cielo soñado. Este gemido se impone a una vida errante que el poeta asume con la fuerza de su ínsita soledad.”

Estos son los comentarios de las doce obras seleccionadas (entre 264 poemarios):



CHÁVEZ Casazola, Gabriel, A la sombra de tus alas, Santa Cruz de la Sierra, Bolivia
Chávez Casazola sacrifica la destreza y el ritmo métricos a un estilo poético desenfadado, fluido, donde se entrevera la glosa de versos sálmicos con la fuerza creadora de las imágenes. Poesía de tono confesional y profético, evoca la presencia de Dios “entre las ruinas urbanas”, en las ciudades insatisfechas, indiferentes, donde se encuentra un ser humano “reseco, agotado, sahariano”, y una sociedad en la que su “incomunicación hipercomunicada” hace que “solo sean noticia las malas noticias”. El diálogo, la alabanza y la sed de Dios hacen exclamar al poeta: “Tal vez alguien te encuentre, oculto, en estos cantos / que tu nostalgia dicta en medio del desierto”.

FERNÁNDEZ DE LA FUENTE, Mª Blanca, El encuentro sagrado, Boadilla del Monte, Madrid, España
El encuentro sagrado de Blanca Fernández nos hace revivir, con un excelente ritmo y consistencia estética, el “dolor de ausencia”, presente en todas las literaturas, donde encontramos el tema de la nostalgia, de modo especial en el Romancero. Pero Blanca Fernández lo hace desde la mística purificación: “No tengo otro dolor que el de tu Ausencia, / cuando la duda hiere / con infame puñal”. Poesía desarraigada donde el desconsuelo se hace vívido: “Nada alivia esta sed ni reconforta”. Sin embargo, se hace notar la presencia, el sueño, la memoria, la búsqueda de la luz “para que alumbre un caminar descalzo”, y el hallazgo en aquel que puede confortar: “Si no en tu pecho, ¿dónde sosegarme?”.

GANIVET ZARCOS, José, Hablan de ti las rosas, Santa Fe, Granada, España
Una buena métrica con diferentes formas bien cuidadas nos ofrece Ganivet Zarcos con su poemario Hablan de ti las rosas. Este rigor estético no decae en preciosismo ni reiteración; más bien hace resaltar, con mérito, su sinceridad y transparencia evocándonos el compromiso de nuestros mejores Machado, Celaya, Otero, José Hierro: “Buscando ver tu rostro en el cansancio; / en el ruido inhumano de las máquinas”. Presentes están también los ecos del creacionismo: “Escribamos de nuevo el universo”. La contemplación de Dios en la cotidianidad, en la naturaleza y en la atmósfera campestre, y su confesionalidad son al poeta insoslayables: “Ser un hombre es sentir que Dios nos quiere”.

GÓMEZ PARDO, Rafael, La Iluminación del silencio, Bogotá, Colombia
La iluminación del silencio de Gómez Pardo es poesía intimista, con ecos orientales: “Solo te hallo/ cuando me pierdo/ en la inmensidad de tu espacio abierto”. El “pájaro”, tema recurrente en la poesía juanramoniana, se hace presente en el poemario: “Sobre la cuerda floja del deseo/ el pájaro cantaba/ y su voz/ que venía del infinito/ despertaba el alma/ de las cosas”. Son poemas que evocan el haiku o tanka: “Eres un poeta./ Alguien que sabe cantar/ con alegría/ todas sus tristezas”, salpicados de expresiones de sabor sapiencial: “Cuando miro el cadáver/ de mis deseos/ ninguno de ellos tiene rostro”, y algunas tonalidades ascético-místicas: “Déjate ir como un niño / con su inocencia abierta a los ultrajes”.

GUERRA TEJERA, Marlon F., A través de las sombras, Miami, USA.
A través de las sombras es poesía confesional donde Guerra Tejera profesa una fe y “amor visceral” a Dios. No está exento de un intimismo de arraigo metafísico cuando expresa que “Hay rastros que definen mi esencia de ser hijo / del Padre Seductor que abraza al mundo”. Así el acto de fe es “esencia que florece como un eco a deshoras”. Guerra Tejera presenta a Dios “como árbol sempiterno de la vida” cuya semilla está en el corazón humano. Como en toda poesía religiosa, se hace patente la búsqueda: “Dime Señor/ por qué siempre te busco en mis angustias”. Se observan logradas sinestesias: “Tu olor a sonrisas”, “viento de colores silvestres”; y atinadas metáforas: “pescar risas”, “pétalos del miedo”.

JIMÉNEZ HERNÁNDEZ-PINZÓN, Fernando, Si por vosotros ha pasado, Córdoba, España
Hernández-Pinzón se inspira en san Juan de la Cruz con su libro “Si por vosotros ha pasado”. Hay una interiorización de la naturaleza y de todo lo que “abarca la mirada tras los vidrios sucios de luz y polvo”. Esta contemplación humilde es, según el poeta, “grieta abierta/ de mi dulce nostalgia”. La memoria evocadora del niño interior, “constante compañero”, “nacido para la dicha”, le lleva a sentir una infancia que jamás le abandona, “incesante y mágica”. El diálogo con el Amado aletea con sabrosa metáfora: “Hay un sabor a ti como el del yodo”, y música del Cantar: “Huele a fresas tu paso por el huerto”. Diálogo, en fin, que va y viene con las olas del mar, se pone con el sol, se mece con la brisa.

MARTÍNEZ GARCÍA, Jesús, Miradas, Zaragoza, España
Miradas, poemario de Martínez García, intenta ser una reflexión espiritual de pasajes, temas y personajes del Evangelio: “Tu aroma se desprende en cada página, / tu rostro al ojear los evangelios”. Versos ágiles y sencillos intentan expresar, a veces en formas poéticas como el soneto o la silva arromanzada, el diálogo del poeta con su fe religiosa. También están presentes motivos cotidianos como “preparar la homilía / sapiencial, inédita, popular”, la Eucaristía o el mensaje testamentario del último poema y soneto del libro: “Enterradme con los ojos abiertos”. Se hace patente su devoción por los santos lugares: “Para inspirarme he de ir a Galilea…”, leitmotivque recorre todo el poemario.
MATUISSI, Fernando Raúl, En la tierra como en el cielo, Tucumán, Argentina
Matuissi con su libro En la tierra como en el cielo, nos hace partícipes de sus diálogos con Dios desde una actitud purificativa: “Este es el tiempo en que la semilla se pudre en la tierra”. Pero no puede haber purificación sin el deseo de conversión: “Necesito un hombre nuevo / que pueda socorrer tanto sufrimiento.../ y sacarme de este precipicio”. Es poesía de contrastes, desde el vaivén del miedo y la desesperanza que se intenta superar hasta “el corazón que estalla en su ardor como brasa que contagia el universo”. El poeta nos hace partícipes de su intimidad en su finitud sentida y el infinito deseado: “me duele la voz, porque me asfixia / la alegría de saberte aquí, entre mi pequeñez y tu infinito”.

RIVELLA, Hugo Francisco, Espinas en los ojos y siete poemas de barro, Córdoba, Argentina
El libro de Rivella, Espinas en los ojos y siete poemas de barro, pretende imitar, como protagonista escénico, el personaje de Cristo dirigiéndose al Padre, proyectando su existencial sufrimiento al que une el de la humanidad. Le duele la palabra cegadora: “La palabra es espina en mis ojos” y, al mismo tiempo, se enreda en su pretensión creacionista: “Tengo en las manos barro porque jugué a ser Dios”. El verso es, de este modo, barro que hay que “escribir de nuevo” y “pensarlo hasta la muerte” porque “el barro piensa al hombre con un sueño alfarero”. Se observan tintes surrealistas y un marcado hiperbolismo: “mi niñez era un tigre agazapado en tus ojos, Padre”, “llevo una cruz con caballos de bronce”.

SÁNCHEZ MULAS, Soledad, Besar tu claridad, Salamanca, España
Soledad Sánchez nos deleita con su poemario Besar tu claridad, de palabra delicada para “besar con la dulzura del labio maternal” y evocar con sencillez la memoria purificante: “humillo la cabeza/ al recordar la nieve de mi invierno sin ti, / pues te dejé en la puerta muchas veces/ al hostigo del viento”. Lope de Vega, Machado, Aleixandre, entre otros, adornan su verso cincelante. La presencia divina en la cotidianidad, en la naturaleza y en los pliegues del alma viene expresada en logrados sonetos, sin que falte el haiku: “Aprendo a darte nombre / entre los nombres / con la sencilla forma del silencio”. El poema “pájaro de hielo” acusa un alma sensible a la agonía del Getsemaní: “Duermen los tuyos. Vela, / en su quietud torcida, / un polvoriento olivo”.

SERRANO PEDROCHE, Lucrecio, Mi alma y yo, Albacete, España
Mi alma y yo de Serrano Pedroche es un poemario de carácter confesional de quien busca la voluntad divina: “Para llegar a Ti / sólo quiero, Señor, que Tú lo quieras”. Es poesía de súplica, de inquietum cor agustiniano, de reconocimiento pecador a lo Lope de Vega: “Cuántas veces de noche me esperó / tras la puerta escondida en una estrella”, o expresando el vaivén a la soledad interior: “de ellos me voy, con ellos vuelvo / a la soledad que sé que Tú me habitas”. A veces emplea atrevidos e impactantes versos expresando la presencia divina: “Dios siempre estuvo varado en mi memoria”, o buscando la ayuda del verso machadiano: “Me quedas Tú, Señor, y el alma mía”.

LANTRY, W. F., The Terraced Mountain, Washington D.C., USA.
Lantry con su The Terraced Mountain nos ofrece un poemario donde abundan los motivos simbólicos que encierran una enseñanza espiritual. En la ascensión a la cima se narra el encuentro, con sus dificultades y problemas, de un hombre y una mujer con el mundo de los artesanos (zapatero, fabricante de velas, orfebre…), con elementos de la naturaleza (el canto de los pájaros, los terremotos…) y el canto a las virtudes (bondad, paciencia, afabilidad…). En el camino hacia Dios, “escalando rocas”,se perciben signos de su amor que, a veces, nos deja caminar en la duda, en el temor, en el vacío. Sólo la gracia puede llenar el vaciamiento purificativo: “emptiness unbroken may mysteriously fill my heart”.


El ganador de esta edición ha sido el poeta granadino José Ganivet Zarcos:

Con el poemario Hablan de ti las rosas, elogiado por su dominio técnico y la evocación de lo divino en lo cotidiano y en la naturaleza, José Ganivet Zarcos (Granada-España, 1942) ha obtenido el XXXIII Premio Mundial Fernando Rielo de Poesía Mística en un solemne acto celebrado el día de hoy, 12 de diciembre, en el Auditorio de la Universidad Técnica Particular de Loja en Quito (Ecuador), auspiciante del certamen, que convoca anualmente la Fundación Fernando Rielo.
José Ganivet es teólogo, profesor y poeta y participó virtualmente en el acto por problemas de salud. Fue mención de honor en la XXXIIª. edición y en la actual ha competido con once importantes obras de Argentina, Bolivia, Colombia, Cuba, España y Estados Unidos. Le ha merecido el galardón un rigor estético sin reiteraciones, unido a una sinceridad y transparencia que le vinculan con la mejor poesía española con versos como: “Buscando ver tu rostro en el cansancio; / en el ruido inhumano de las máquinas”. En esta edición se han presentado 264 obras de América, África y Europa. El premio está dotado con 7.000 euros y la publicación de la obra. No ha podido viajar a Quito y estar presente físicamente en el acto, por motivos de salud, pero sí lo ha estado virtualmente.
El Jurado lo integraba: el Dr. José María López Sevillano (España), crítico literario y Presidente del Jurado; Dr. Nilo Palenzuela Borges (España), catedrático de literatura española en la universidad de La Laguna (Tenerife) y escritor; Dr. Juan Valdano Morejón (Ecuador), escritor; Dr. José Barbosa (Ecuador), crítico literario, y el Dr. Santiago Acosta (Ecuador), crítico literario y Secretario del mismo.
En cuanto a las obras finalistas, el Jurado ha destacado de Gabriel Chávez (Bolivia) su libertad estilística y estilo desenfadado a través del que entrevera versos sálmicos con la fuerza creadora de las imágenes, mientras que de Hugo Rivella (Argentina) el recrearse en Cristo usando tintes surrealistas y un marcado hiperbolismo. Por su parte, Rafael Gómez (Colombia) desarrolla una poesía intimista con ecos orientales: “Solo te hallo/ cuando me pierdo/ en la inmensidad de tu espacio abierto” y Fernando R. Matiussi (Argentina) nos hace partícipes de sus diálogos con Dios desde una actitud purificativa y de conversión.
De los finalistas españoles, al igual que del ganador, han destacado su rigor estético, por ejemplo la cuidada métrica de Jesús Martínez, que combina versos sencillos con el soneto y la silva, y Soledad Sánchez que elabora logrados sonetos junto con el haiku, valiéndose de Lope de Vega, Machado y Aleixandre. A su vez, Lucrecio Serrano poetiza la actitud de súplica y del inquietum cor agustiniano con impactantes versos con reminiscencias machadianas. Las referencias a Machado son una constante en todos estos poetas, además de la evocación a grandes poetas como Celaya, Otero y José Hierro. Por su parte, de María  Blanca Fernández el jurado alaba su excelente ritmo y la expresión del “dolor de ausencia”, mientras que de Fernando Jiménez subraya que interioriza la naturaleza desde el niño interior que nunca le abandona y desde el diálogo con el Amado.
El cubano Marlon Guerra demuestra una fe y un amor vehemente por Dios, desde un gran intimismo, y el norteamericano W.F. Lantry nos adentra en los matices del camino hacia Dios, que no está exento de dudas, temor y vacío, por lo cual solo la gracia puede llenar el vaciamiento purificativo.
El acto de proclamación se celebró hoy jueves, 12 de diciembre, a las 19h00 en el Auditorio Principal UTPL de las Torres Tenerife en Quito, en el que intervino la Coral UTPL y la Camerata ARKOS con un repertorio de El Mesías de Händel y Mi amor bendecido de Luis Morales sobre un texto de Fernando Rielo, bajo la dirección de los maestros Eblis Hidalgo (Ecuador) y Winfred Mitterer (Alemania).
El Premio siempre cuenta con un Comité de Honor integrado por distinguidas personalidades del mundo cultural, universitario y religioso. En esta ocasión lo presidió el Arzobispo de Quito, Mons. Fausto Trávez, y fueron miembros Mons. Julio Parrilla, Obispo de Riobamba; D. Marcelino Oreja, Presidente de la Real Academia de Ciencias Morales y Políticas de España; D. José Manuel Blecua, Director de la Real Academia Española, y los rectores de las Universidades Pontificia de Salamanca, Comillas, CEU, Autónoma de Madrid y Universidad Técnica Particular de Loja, además de numerosos académicos españoles y poetas.
El Premio ha sido fallado en la ONU; la UNESCO; el Senado de Francia; los Ayuntamientos de Roma, Colonia y Madrid y el Museo del Prado, entre otros lugares prestigiosos, y es siempre numerosa la participación hispanoamericana. En 2012 el galardón lo obtuvo la ecuatoriana Yhamile Narváez (Tulcán, 1972) con la obra “Entre los pucheros” y en otras ediciones han quedado finalistas los ecuatorianos Mons. Julio Terán Dutari y Teresa Mora.
En su mensaje de este año, el Presidente del Premio, Jesús Fernández Hernández, ha manifestado que “la mística es ya en sí misma poesía porque crea, modela, estiliza la experiencia de amor por medio de la palabra inspirada: palabra potenciante, incluyente y dialogante, lejos del radio oprimente de las ideologías, (…), por ello la poesía mística es liberadora”. En este sentido, el objetivo del Premio Mundial es “ayudar a todos los poetas de cualquier credo y condición a hacer la mejor poesía con solo mostrarnos el camino del agua viva que sacia la sed de absoluto que todo hombre posee”.

Datos biográficos de José Ganivet Zarcos

José Ganivet Zarcos (Santa Fe, Granada), es licenciado en Teología por la Universidad de Salamanca y diplomado en Ciencias Sociales por la de Granada, y profesionalmente ha dedicado toda su vida a la enseñanza. Ha colaborado en diversas publicaciones de la Consejería de Educación y Ciencia (Tres veladas musicales con Federico García Lorca, 1998, incluido en el libro homenaje con motivo del centenario de su nacimiento, y Breve Historia de Andalucía).
Ha obtenido dos premios de poesía convocados por la universidad en sus años de estudiante; el premio en el certamen literario de Montefrío (1974), y, más recientemente, el Premio "Cuadernos del Laurel", del Ayuntamiento de La Zubia (2004), por su libro Resina y Ónice.
Tiene publicados otros poemarios: Ligero con el alba (2005), Tiempo de poda (2006), Apátridas (2008), Vamos a soñar poesía (2008), De Hablar Conmigo (2010), e Invocación a la Alegría (2011).
Su poemario Concédeme Silencio (2012) obtuvo por unanimidad una mención especial den la XXXII edición del Premio Mundial Fernando Rielo de Poesía Mística, celebrado en la Embajada de España cerca de la Santa Sede.
Colabora frecuentemente en el diario Ideal de Granada y en la revista literaria Entre Ríos.
Ha sido seleccionado en diversas antologías de España y Europa y ha publicado poemas en diversas revistas de España y América.

Selección de poemas de la obra Hablan de ti las rosas de José Ganivet Zarcos, ganador del XXXIII Premio Mundial Fernando Rielo de Poesía Mística

Hablan de ti las rosas que florecen;
los geranios colgados en la tapia;
la mañana indecisa que se enciende
enredada en la lluvia y se retarda;
el tic-tac del reloj que nunca duerme;
la tibieza embozada de la sábana;
el sabor del café: amargo, hirviente;
el aceite dorado y la tostada...
Con tu imagen me acuesto y me levanto
como dicen los versos que a menudo,
cuando niño, mi madre me rezaba.Que, además de mi vara y mi cayado,
tu presencia es el templo donde acudo
cuando el sol hace fiesta en mi ventana.

Todo es sagrado

Señor, todo es sagrado
para quien sabe ver en la mirada 
inocente de un niño tu inocencia,
tu obra inacabada;
tu amor, en una madre; tu belleza,
en un cuadro, en un verso, en un poema…
Señor, todo es sagrado
para quien sabe ver en las moléculas, 
encendidas, que forman las estrellas,
la mano que sostiene
el Universo entero y lo completa.
Señor, todo es sagrado
para quien sabe verte en cada puesta 
de sol, en cada aurora.
Para quien sabe amarte en la pobreza
de los pobres del mundo, en su miseria,
Y aguarda ser un día:
espuma de tu playa,
arena de tu arena,
arroyo de tu agua,
gavilla de tu era…
¡Luminosa presencia en tu Presencia! 

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