4 de julio de 2014

Poeta

Fotografía original de José Amador Martín Sánchez

Poeta

Hemos nacido para el amor del agua,
para la mansedumbre.

El ahogo es la voz de los poetas,
el rostro sumergido,
la boca fría que se desdibuja.

Nuestro cuerpo se ablanda en los silencios,
se torna inútil para escribir la historia.

Para escribir la garra de la historia.

En el amor del agua,
en el lugar exacto donde comienza el signo
de la podredumbre,
se sella la garganta y se diluye el labio.

Luego,
la lluvia siempre cae.

Como un amante que acontece el lecho.

©Soledad Sánchez Mulas


3 comentarios:

  1. Hermoso y bucólico como el paisaje en una tarde de lluvia otoñal. Preciosa la elección que la ilustra.

    ResponderEliminar
  2. La lluvia que a veces nos molesta, y sin embargo tanto nos proporciona. No quiero imaginar, vivir en lugar donde no lloviera. El agua, es vida.l.

    ResponderEliminar
  3. Somos agua que fluye silenciosa por los prados en la noche, ese noche que todos olvidaran en la historia no muy lejana y sin embargo tus versos han de dejar reflejado el destello de una estrella.
    ¡Tu si eres Poeta, querida amiga!
    Un besito en este amanecer que parece traer la blanca nieve del cielo.

    ResponderEliminar