27 de marzo de 2014

Poeta ante la Cruz, 6 de abril de 2014

Fotografía de José Amador Martín Sánchez

Desde 1986, la Real Cofradía del Cristo Yacente de la Misericordia y la Agonía Redentora organiza el Poeta ante la Cruz.

El poeta elegido (con más de un año de antelación) escribe un poemario que él mismo lee frente a la Cruz, acompañado por el Coro Francisco Salinas. El acto, solemne en el Domingo de Pasión, tiene lugar en el bellísimo coro de la S.I.B. Catedral Nueva de Salamanca.

A finales de noviembre del año 2012 me comunicaron mi elección para el Poeta ante la Cruz de 2014 y apenas en un suspiro el próximo seis de abril, a las seis de la tarde, los versos de mi poemario Agua desnuda sonarán bajo los techos que me han amparado muchas veces en este último año.

Este nombramiento ha sido uno de los mejores regalos que me han hecho a lo largo de mi trayectoria poética. Ha supuesto, como muchas veces me comentó que sucedería mi gran amigo José Amador Martín Sánchez —también Poeta ante la Cruz en 2010—, un antes y un después en mi vida. Han sido muchas horas de reflexión, ante y bajo la Cruz. Mi fe y mi experiencia cristiana personal, mis valores, mis prioridades, mi andadura, mi ser ante la mirada de Jesús y mis planes de futuro han sobrevolado todos y cada uno de los versos de Agua desnuda.

En el camino de un Vía Crucis simbólico, el agua se convierte en protagonista de la Pasión de Cristo y de mi querer acompañarle, desde el siglo XXI, con mi palabra. Agua que lava, que rejuvenece, que anega, que hila, que disuelve, que crea... Agua que, desnuda, nace de la misma talla de este Cristo de terrible mirada —talla de lágrimas— y lo vuelve niño, a mis ojos, para devolverme (y devolvernos) la esperanza en la Humanidad.

Quiero agradecer a Julián, Hermano Mayor de la Cofradía y a Javier Blázquez su generosidad para conmigo, la confianza que depositaron en mí. A todos los hermanos cofrades su acogida y su hacerme sentir una de ellos.

A todos los Poetas ante la Cruz que me han precedido, porque sus versos han sido fuente de inspiración para mí.

A José Manuel Ferreira Cunquero, que viera en mí, sin dudas, un Poeta ante la Cruz. 

A Elena Díaz Santana su amistad (un regalo), su apoyo incondicional y su mirada a mis versos, siempre tan lúcida y tan sentida.

Y muy especialmente a José Amador Martín Sánchez, mi hermano en la poesía, su confianza y su infinito apoyo en estos meses. Sin él, Agua desnuda no hubiera visto la luz. ¡Mil gracias, José Amador!

Si queréis acompañarme, Agua desnuda correrá, a veces silenciosa y a veces con gran alborozo, en el coro de la Catedral Nueva, el Domingo de Pasión a las 18h.

Cristo Yacente de la Misericordia y la Agonía Redentora; Fotografía de José Amador Martín Sánchez




25 de marzo de 2014

26 de marzo, Oración Poética ante Jesús Despojado


Nuevamente Isabel Bernardo prepara, con gran mimo, la oración poética ante Jesús Despojado. Serán unos minutos de oración o reflexión (según cada quien), poesía y música, a los que estáis invitados. Siempre es un placer participar en estos actos íntimos y recoger las impresiones, favorables en la mayoría de los casos, de quienes acuden a ellos por primera vez.


21 de marzo de 2014

Crear en Salamanca y el Día Mundial de la Poesía

Crear en Salamanca, la revista digital que dirige José Amador Martín Sánchez, celebra también este día.
Si hacéis click AQUÍ podéis disfrutar de hermosísimos poemas e imágenes.

Este es mi poema para celebrar tan hermoso día:

Soledad Sánchez Mulas
(Salamanca)
Como una bandera

Defender la alegría como una bandera
Mario Benedetti

La mañana
abre su copa de luz a los peces del miedo.

Flamea dulcemente la bandera de agua cristalina
y el murmullo de labios,
en la orilla,
cuenta el color del aire,
la sorpresa de las ramas vestidas,
el secreto del tibio corazón
enamorado.

La mañana
invita al licor dorado del sueño que se cumple.

La bandera de agua se posa sobre el mundo
y los ojos tristes se alzan,
y las manos empuñan la pluma como un arma,
y las lágrimas se funden en el paño brillante.

Y la dama verde,
que germina en la lluvia,
recorta las sombras
y construye palabras sin espinas,
acaricia a los niños que nacen.

La mañana
rasga el papel oscuro que oculta la alegría,
desenvuelve el regalo.

19 de marzo de 2014

Día Mundial de la Poesía en Salamanca, 21 de marzo de 2014


El grupo poético SonLetras, el Ateneo de Salamanca, ASUS (Asociación de Antiguos Alumnos y Amigos de la Universidad de Salamanca) y Salamanca Ciudad de Cultura y Saberes han organizado la celebración del Día Mundial de la Poesía, en Salamanca, con un acto que se llevará a cabo el 21 de marzo, a las 19h en el Aula Magna de la Facultad de Filología (Anaya).

He tenido el honor de ser invitada a participar, junto a los poetas  Annie Altamirano, Julián Martín, Asunción Escribano, Natividad Gómez Bautista, Carlos Blanco Sánchez, Isabel Bernardo, María Ángeles Pérez López, Toño Blázquez, Abdul Hadi Sadoun (Irak), Pío E. Serrano (Cuba), Jeannette L. Clariond (México), Esther Bueno, José María Muñoz Quirós y Alfredo Pérez Alencart, con poemas propios

Intervinen también Luis Gutiérrez Barrio, quien recitará a Juan Gelman ("Oración de un desocupado"); Pilar Fernández Labrador, quien recitará a León Felipe ("Romero solo") y Jorde D'Alessandro, quien recitará a Silvina Ocampo ("Canto").

El Grupo Tarantela, formado por : Sara Medina y Celia Jiménez (violines), Clara García (viola) y el violonchelo Sergio Álvarez, acompañarán a Sergio Fuentes (violín) en la interpretación de «La Primavera» de Vivaldi, con sus tiempos: Allegro-Largo y Pastora.

Para la ocasión, en edición conjunta de Alfredo Pérez Alencart y Luis Gutiérrez Barrio, la Fundación Salamanca Ciudad de Cultura y Saberes editará el libro Desde un preciso lugar del mundo, que recoge los poemas que recitaremos e ilustraciones de Miguel Elías, y con el que se obsequiará a todos los asistentes al acto, junto con un punto de lectura conmemorativo.
Recitando en el Aula Magna de la Facultad de Filología de la USAL

La mayor parte de los participantes antes de comenzar el acto






17 de marzo de 2014

Silencio fértil

El poeta Antonio Colinas en una fotografía de Elena Díaz Santana
El 22 de febrero de 2014, Vidal Arranz firma un artículo para El Norte de Castilla, Un mundo que agoniza. Conversaciones para tiempos de cambio en el que el gran poeta Antonio Colinas ofrece su visión sobre los tiempos que vivimos.

Elena Díaz Santana, en su blog "Mi pequeño mundo", extracta la entrevista, como siempre, con gran acierto.

Esta frase del poeta: "...hay que cultivar la mirada de dentro a afuera. Hay que hacerlo en unas condiciones de lo que yo llamo silencio fértil" incide en una de las conversaciones que más veces he mantenido con mi amigo José Amador Martín Sánchez.

Si nos atenemos al DRAE, en su tercera acepción, el silencio es también la falta de lo escrito y, por ende, lo NO escrito es silencio, fértil en la obligación del poeta, según el maestro Colinas.  

Entiendo que, en este contexto, lo no escrito es lo no publicado, lo que aún permanece en el seno del autor. Me sorprende (todavía) la creencia de que los poemas, tan cortitos ellos algunas veces, se escriben a vuelapluma, en el margen de una servilleta de bar, por ejemplo, y se van añadiendo al siguiente poemario con el esfuerzo mínimo de recordar el compartimento de la cartera en el que se ha guardado la joya. Nada más lejos de la verdad. Existen las notas, por supuesto: libretas, servilletas, listas de la compra, márgenes de periódicos... pero son eso, notas, el esbozo de un verso, la idea, tres palabras que, por alguna razón, se te han clavado en alguna parte y debes sacar a la luz...

He hablado con muchos poetas sobre el terrible lapsus que sucede entre la idea primordial y el poema final. Lapsus que, a veces, se convierte en años... o en nunca. Un lapsus de labrantía en el que debe sacarse lo mejor del terruño. Responsabilidad poética. Ya sé que me lo habéis oído decir muchas veces, pero considero que debe ser un abono indispensable. Debes dar, como en el resto de cuestiones vitales, lo mejor de ti mismo, formal y emocionalmente. Y ni siquiera eso garantiza una buena cosecha.

Cada poeta con el que he hablado (o al que he leído) me cuenta cómo vive ese silencio fértil. Horas concretas, estaciones preferidas del año, estados de ánimo determinados, altibajos, trabajo constante con o sin inspiración, poemas para un poemario, poemario para unos poemas... Volver al poema cada día, como a un lugar conocido, con el humor que se lleva puesto. Descargar sobre él los malos humos o hacerle carantoñas, porque hoy ha parecido como si fuera viernes. Trabajar dos versos toda una tarde para terminar variando solo una palabra... o ninguna. Descubrir que la idea se ha diluido a partir de la segunda estrofa y que la tercera y la cuarta han perdido el norte y el ritmo...
En resumen: cada poema lleva detrás muchas horas de trabajo, esconde dolor y satisfacción y es, en suma, un pedazo del autor.

Se anima este trasiego con lecturas poéticas (para alejarse de uno mismo y descubrir que la belleza y la perfección son posibles), lecturas de críticias literarias, consultas específicas sobre aspectos determinados que atañen al poema/poemario... pero también con intervenciones públicas, recitales, presentaciones, publicaciones. Porque al César lo que es del César y el autor debe (obligación) dar a conocer su obra. Otra cosa bien distinta es la prodigalidad del poeta cuando este cree que es sinónimo de reconocimiento público.

Y ahí no termina todo. Cuando se siente que el poema está terminado, es necesario el tiempo de reposo. El distanciamiento entre lo escrito y el autor. En la alegoría agrícola, el tiempo necesario para que germine el poema.

La sorpresa viene al volver a los versos, meses después, y comprobar que en nada se parecen a aquello que quisimos expresar. O peor aún: desconocer completamente al autor de los mismos (uno mismo, como suponéis). Llega el momento de la tachadura, de la recomposición. A veces, incluso, de la destrucción total. O, si las musas fueron benévolas, se forma en la cara del poeta esa sonrisa extraña, casi bobalicona, al comprobar que el poema ha superado la prueba del paso del tiempo. 

El silencio fértil surge entre los propios versos, en el trabajo de escribir poesía. 

El ruido de las palabras se detiene y el autor mira en su interior para encontrar respuestas; o preguntas, que en poesía dan más juego. Se forma bebiendo de las fuentes de los grandes autores, estudiando la palabra (qué bello es el español cuando se indaga) y volviendo al poema una y otra vez. Se nutre interior y exteriormente, entrega substancia al poema y la recibe de él. 

Es la belleza de la poesía y la magia inigualable de la palabra.