24 de enero de 2016

El faro


Ilustración: Mikel Barrero de la Fuente

El faro

Permaneció en la niebla durante la luna del deshielo y atrajo, con su destello atormentado, a los barcos que regresaban de la tierra abrasada. Nunca pudieron medir la envergadura de su construcción, ni conocer las manos que avivaban el eterno fuego de su almena cristalina. Pero era el momento donde los corazones descansaban; donde terminaban los suspiros y la ceguera del mar desdibujado; donde acababan los días grises sin horas, cuyo único diapasón era el bramido de la mar oscura.

La luz de su altanera torre contenía el secreto de las palabras no contadas y, al reflejarse en los ojos de los temerosos vigías, abría en sus pechos un torrente de historias ocurridas durante el viaje que se desgranaban sobre las tablas podridas de los barcos. La promesa de la tierra jugosa asomaba por las rendijas de cubierta y florecía, en carnosas guirnaldas de esterlicias, sobre los labios de los marineros. Al contacto con las gotas minúsculas suspendidas en la densa niebla, se deshojaba, como una mujer en su primer lecho, sobre la bravura de las aguas.

Las historias llegaban a las brillantes orillas en un baile de pétalos de hematites que reflejaban, con dulce sorpresa, los primeros rayos de luna.

Cuando los marineros pisaban al fin la negra arena, volvían las cansadas cabezas hacia la roca intuida buscando la salvadora luz. Pero la niebla se convertía en un tapiz cuajado de brillantes anillos y el faro, en su silencioso empeño, había desaparecido.

Las historias se enredaban entonces en los delicados tobillos de los tatuados. Se sentaban bajo los primeros árboles de copas ovales, cuya savia goteaba sobre sus cabezas, y comenzaban a tejer el Libro del Camino de Vuelta. No se agotaban sus gargantas, ni se entumecían sus dedos, ni sus ojos cerraban los párpados en busca de un recuerdo olvidado o de un descanso.

Cada tatuado, con la luz del faro ardiendo en el centro de su ser, contaba en las frágiles páginas cada signo grabado en su piel. Cada huella de cada viaje. Cada paso en la huida.

©Soledad Sánchez Mulas

Mikel Barrero de la Fuente: artista genial, cuyos relatos, fotografías e ilustraciones, nos trasladan a universo inquietante en el que la mirada y el corazón se abren como fuegos artificiales.
http://mikelbarrerodlfuente.blogspot.com.es/

Ilustración: Mikel Barrero de la Fuente




  

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