18 de abril de 2016

Casa y corazón

Casa y corazón
El sueño se cumple con la energía del esfuerzo. Se vuelve plata brillante, se enhebra en la cadena de la vida y te coloca en el alero, con las alas desplegadas, dispuesta al primer vuelo ultramarino.

El ópalo blanco te brindará la calma de la piedra, la iridiscencia de aquello que conoces y de todo lo que tu corazón intuye. La serenidad para poner en tus manos el amor por tu trabajo, por aquellos a quienes cuidarás y consolarás, porque en ellos vivimos todos los que te queremos. La responsabilidad pausada que te acercará a tus pacientes, seres humanos por encima de todo, para entregarles lo mejor de ti.

Y la casa abierta, de tatuado corazón, es nuestro hogar. El que construimos con todos nuestros sueños, nuestras tardes de ángeles, nuestras noches de viernes, nuestras horas de estudio y confidencias, de secretos, de fábulas, de miedos y alegrías. 

El corazón se abre como labios para esta despedida, y te nombra y nos nombra: familia, puerto y tierra. El vuelo se dibuja sobre el agua (no te engañen las lágrimas, son olas, las nuestras) para trazar la línea del viaje. 

Y no importa cuan lejos: casa y corazón son ancla, puerta abierta, siempre, para todos tus regresos.


(No te engañen las lágrimas, son olas, las nuestras: más que al mar).